2 - SECTAS Y NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS.

La palabra secta proviene del latín sequi, que traducido literalmente significa seguir, aunque a veces se relaciona por una terminología errónea con secare (separar, cortar, en latín). El término secta no se usa igual en todos los lugares ni tampoco con idéntico significado; en América Latina normalmente se aplica esta palabra a todos los grupos no católicos, incluso a los que pertenecen a las Iglesias protestantes tradicionales. También en América Latina, en ambientes más sensibles al ecumenismo, el término secta se suele reservar a grupos más extremistas y agresivos. En Europa occidental la palabra secta tiene un matiz negativo, sin embargo en Japón las nuevas religiones de origen sintoista o budista se suelen llamar secta, sin que el término tenga un significado despectivo.

La denominación Nuevos Movimientos Religiosos (NMR), se utiliza de forma alternativa a la palabra secta. El calificativo nuevos tiene dos acepciones fundamentales. Por un lado, se les llama nuevos, porque han aparecido en su forma actual después de la segunda guerra mundial; por otro, porque se presentan como alternativa a las religiones institucionales oficiales y a la cultura dominante. Suelen llamarse religiosos, porque declaran ofrecer una visión de un mundo religioso o sagrado, o medios para alcanzar otros objetivos como el conocimiento trascendental, la iluminación espiritual o la autorrealización, o porque ofrecen a sus miembros respuestas a los interrogantes fundamentales.

A veces también se utilizan las denominaciones nuevas religiones, religiones marginales, religiones juveniles, movimientos religiosos libres, grupos religiosos marginales o, sobre todo en las zonas anglófonas, cultos.