Asamblea Apostólica de la Fe en Cristo Jesús de EUA

 

Clifton L. Holland

Ultima revisión al 20 de julio de 2001

 

 

Esta denominación hispánica tiene sus orígenes en los primeros días del Resurgimiento Pentecostal, él cual se quebrantó en Los Angeles, California, en 1906, pero no se organizó formalmente hasta 1925, en San Bernardino. Por la falta de estructura de la denominación previa a 1930, los primeros líderes hispános de las iglesias Unidad  Pentecostal (“Sólo Jesús”), obtuvieron sus credenciales ministeriales de las Asambleas Pentecostales del Mundo (PAW). La Asamblea Apostólica, en los principios de su desarrollo, adoptó una estructura episcopal de gobierno de la iglesia.

 

Entre esos que atendieron la famosa Misión de Apostólica de Fe de la Calle Azusa (1906-1913), en Los Angeles habían muchos mexicanos creyentes. Luis López fue bautizado ahí en 1909, poco después de que la misión produjera su primer ministro mexicano, Juan Navarro. Evidentemente, los dos López y Navarro, eran protestantes antes de su llegada a Los Angeles; pero luego de oír el menaje pentecostal, ellos se convencieron de su verdad y recibieron el bautismo en el Espíritu Santo, como evidencia de hablar en lenguas y otros signos y maravillas. También aceptaron la doctrina de que debían ser rebautizados sólo en el nombre de Jesucristo, y que “es el verdadero bautismo el que salva”. Esta práctica bautismal data de 1909 aproximadamente, que es varios años antes de la controversia que estalló sobre “Sólo Jesús” vs. la fórmula Trinitaria de bautismo que claramente dividió a los Pentecostales en 1913.

 

En 1912, después de cumplir los 22 años, Francisco F. Llorente llegó a San Diego de su casa en Acapulco, México, él se convirtió a pentecostal por un grupo de Anglo-Americanos, que eran seguidores de la Fe Apostólica (o los Pentecostales “Sólo Jesús”). En 1914, Llorente convirtió y bautizó a Marcial De La Cruz, y los dos viajaron a través California del Sur durante 1914-1915 y establecieron muchas iglesias Apostólicas en las que hablaban español. Estos primeros pentecostales mexicanos diferían de otros pentecostales, por la enseñanza de que sus iglesias no deberían tener mujeres predicadoras, que las mujeres deberían tener sus cabezas cubiertas durante los servicios de adoración pública, y que el agua del bautismo debería ser administrada sólo en el “nombre de Jesús” (como en Hechos de los Apóstoles 2:38 y en I Timoteo 2:12)

 

Empezando en 1916, Navarro, Llorente y De La Cruz recibieron sus credenciales ministeriales de PAW, y Llorente fue nombrado “representante mexicano” de PAW. Ese evento marca el inicio de la organización de la Asamblea Apostólica como una denominación emergente, con Llorente como su obispo interno (1916-1925)

 

En 1917, Antonio Nava se convirtió, se bautizó en el Espíritu Santo, y recibió un llamado divino al ministerio. Él lanzó una carrera en evangelización y en plantear una iglesia que llevó a su nombre de existencia el segundo Obispo que preside (1929-1950) de la Asamblea Apostólica siguiendo la muerte de Llorente en 1928.

 

Entre 1916-1919, el trabajo de la Apostólica de hispano-hablantes, se difundió de San Francisco a la frontera mexicana. Llorente dedicó la mayoría de sus esfuerzos al ministerio entre Los Angeles y San Fancisco. Aunque relacionado sueltamente a PAW, los líderes de PAW no ejercían control o supervisión del trabajo de los hispano-hablantes en California, en el tiempo en que PAW fue formalmente incorporado en 1919.

 

En Diciembre de 1925, los líderes de las iglesias Hispánicas Apostólicas (23 congregaciones) en el sur-este Americano y Baja California se encontraron juntas en San Bernardino, California, para su primer asamblea general como una organización. Aquellos que asistieron escogieron “La Iglesia de la Fe Pentecostal Apostólica” como el nombre oficial de su movimiento y eligieron a Francisco Llorente como el obispo que preside (1925-1928). De cualquier manera, cuando la nueva denominación se incorporó oficialmente en California en 1930, su nombre se convirtió en “La Asambla Apostólica de la Fe en Cristo Jesús” y formalmente cortó sus lazos con PAW. El trabajo en Baja California, México, se quedó con la supervisión de la Asamblea Apostólica en California hasta transferirse a la supervisión de su denominación hermana en México, la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, en 1933. La siguiente fue formalmente organizada en Torreón, Coahuila, México, en 1932, aunque su primer iglesia fue formada en 1914 en Villa Aldama, Chihuahua.

 

También, los delegados de la asamblea general en 1925, adoptaron una estructura  organizacional similar al Metodismo, con una junta executiva de ministros. Los oficiales originales incluían el Presidente (Pastor general o el Obispo que preside), el Anciano Executivo (Executive Elder), Secretario y Secretario Asistente.

 

El movimiento Aspotólico de la Fe Hispánico joven, sufrió de la naturaleza migratoria de la población Mexicano-Americana, mayormente compuesto de trabajadores de agricultura que seguían las plantaciones de temporada y los cultivos de cosecha en los estados sureste; la falta de alfabetización y de educación básica además de la gente hispano-hablante; la falta de fondos para los salarios pastorales y para comprar tierra y construir edificios para las iglesias; el movimiento de larga escala de trabajadores migrantes de fincas de regreso a México durante la Gran Depresión de los años de 1930; y la falta general de experiencia en desarrollo organizacional y de administración.

 

También, dos divisiones afectaron la nueva denominación durante las décadas de 1920-1930. En 1926, un pequeño grupo de pastores, liderado por José L. Martínez de San Bernardino, se rebelaron contra el liderazgo de Llorente y demandaron una “purificación doctrinal, la depuración del ministerio, y un nuevo nombre del movimiento”, pero también el requerimiento concerniente al diezmo fue un mayor problema en la estructura financiera de la denominación. El resultado desdichado de este conflicto fue la retirada de Martínez y seis otros pastores, quienes formaron la Asamblea Apostólica Cristiana del Nombre de Jesucristo en 1927. Durante finales de 1930, un pequeño grupo de iglesias en Nuevo México, liderado por Pedro Banderas, dejó la Asamblea Apostólica por discrepancias del diezmo (1938) y se unió a las Asambleas Pentecostales de Jesucristo, que fue creada en 1932 por una fusión de la Iglesia Apostólica de Jesucristo y las Asambleas Pentecostales del Mundo.

 

Durante el período de 1940-1945, la Asamblea Apostólica adoptó una posición pacífica en cuanto a la relación de armas de fuego durante la Segunda Guerra Mundial, y recomendó que si los llamaban a servir en las fuerzas armadas el deber de sus miembros era obedecer el llamado militar pero declararse como “objetores de conciencia” y sólo servir en un rol no combativo, como en los cuerpos médicos.

 

La Asamblea Apostólica creció lentamente durante la década de 1930 y principios de los 40s, pero empezó un período de expansión siguiendo la Segunda Guerra Mundial. En 1935, habían un total de 18 iglesias en California, Arizona, Nuevo México y Texas. En 1946, la Asamblea Apostólica acordó una empresa conjunta con la Iglesia Internacional Pentecostal Unida y la Iglesia Apostólica de México para evangelizar Centro América, inicialmente en Guatemala, El Salvador y Nicaragua. En 1949, la Escuela de Entrenamiento Bíblico Apostólico fue establecida en Hayward, California, para prepara mejor a los ministros hispano-hablantes.

 

Durante la década de 1950, la denominación dividió su trabajo en varios distritos, cada uno supervisado por un obispo que era electo por la mayoría de ministros de su distrito y sujetos a la aprobación de la Comisión Calificadora, compuesto de tres miembros de la junta nacional de directores. Los ministros de las congregaciones locales eran nombrados y sujetos a ser removidos por el Obispo del Distrito; las congregaciones locales son consultadas sobre la materia, pero la decisión final, la hace el obispo. Algunas veces, el Obispo del Distrito permite a la iglesia local llamar su propio pastor, de cualquier manera los cambios pastorales son normalmente hechos por las convenciones de distrito o en los encuentros regionales de pastores. Todos los edificios de las iglesias y propiedades han sido sostenidos en el nombre de la corporación. El principio de auto-ayuda es fuertemente adherido y el diezmo es considerado el deber y la obligación de cada miembro. En suma, ninguna iglesia local está excenta de mandar un décimo de sus diezmos y ofrendas al Tesorero General de la Asociación Apostólica. Los diezmos de los pastores y ancianos de cada distritos deben ser enviados mensualmente al Tesorero del Distrito para mantener al Obispo del Distrito y la administración del distrito.

 

Durante el principio de la década de 1960, nuevas Iglesias de Asambleas Apostólicas fueron establecidas en Washington, Oregon, Iowa, Pennsylvania y Florida, como también esfuerzos misioneros en Costa Rica, Honduras e Italia en 1964-1965. Para 1966, habían 152 congregaciones Apostólicas, con aproximadamente 8.000 miembros en 12 estados, incluyendo nuevo trabajo en Utah, Michigan y Wisconsin.

 

Para 1980, la Asamblea Apostólica creció a 298 iglesias organizadas y 80 misiones con aproximadamente 16,700 miembros nacionalmente, y la más larga concentración de congregaciones estaba en California (129).

 

En 1993, la Asamblea Apostólica reportaba 451 iglesias organizadas nacionalmente con aproximadamente 40.600 miembros, lo que la hizo la tercera más larga demoninación hispánica en los Estados Unidos después de las Asambleas de Dios y la Convención Bautista del Sur, en términos de iglesias hispánicas y miembros.

 

Dirección de la Sede: Baldemar Rodríguez, 10807 Laurel Street, Rancho Cucamonga, California; teléfono (909) 987-3013; Internet: www.apostolicnet.org

 

 

Fuentes:

 

Burgess, Stanley M. and Gary B. McGee, editors. Dictionary of Pentecostal and Charismatic Movements (Grand Rapids, Ml: Regency Reference Library/Zondervan Publishing House, 1988).

 

Gaxiola, Manuel J. La Serpiente y la paloma: Historia, Teología y Análisis de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús de México (1914-1994), Segunda Edición (Nacaulpan, México: Libros Pyros, 1994).

 

Holland, Clifton L. The Religious Dimension in Hispanic Los Angeles: A Protestant Case Study (South Pasadena, CA:  William Carey Press, 1974).

 

Holland, Clifton L. “An Update on the National Study of Hispanic Protestant Church Growth in the USA”, an unpublished research report (Pasadena, CA: IDEA-PROLADES, 1993).

 

Ortega, José A., editor. Historia de la Asamblea Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, 1916-1966 (Mentone, CA: Editorial Committee of the Asamblea Apostólica, 1996).

 

Torres, Domingo A. “Asamblea Apostólica de la Fe en Cristo Jesús,” capítulo 6 de Hacia una Historia de la Iglesia Evangélica Hispánica de California del Sur, editado por Rodelo Wilson (Montebello, CA: AHET, 1993).